cualquier día de la semana. despierto, intento recordar que día es y que es lo que tengo que hacer. abro los ojos, me siento sobre mi cama y de mi pequeño buró tomo mis lentes. Los coloco en mi cara, a la altura de los ojos y todo cambia. Se me aclaran las ideas. Ahora todo será diferente. Lentes de contacto.
No sabes nada, pero es mejor así (Parte 4 y penúltima)
Cada dos o tres meses nos encontramos en sitios inesperados (siempre propuestos por mí), en apariencia los menos adecuados para alguien que anda clandestino. Fundamento mi actitud: jamás estarás tan oculto como en medio de una multitud. En uno de esos encuentros, me atreví a decir (me tomó muchos encuentros): Ya sé lo que piensas y que no vas a cambiar. Yo sonrío, solitario o idiota, no sé bien. Y claro, vamos al Peliculas Gratis HD.
B
Y pensar que alguien me sugirió que dedicara este espacio a
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Y sin embargo
No sabes nada, pero es mejor así (Parte tres).
Digamos que se llama Isabel (Digamos Isabel). Claro, ése no es su nombre. Pero no quiero quemarla. Aunque siempre es posible que mañana o pasado, alguien informe que la hermosa protagonista de este relato fue vista en compañía de un extraño joven. El extraño joven pasa varias horas pensando que irá a buscarla. Mantengo un enfrentamiento con mi dignidad, cuyo insistente consejo es que me vaya y la deje plantada. Sin embargo, me quedo. No sé bien por qué, pero me quedo. Harto de esperar, pero me quedo. Por fin aparece.
No es tan fácil
Porque primero que nada, la temporada no ayuda. Muchos muertos en poco tiempo. En teoría, debería ser algo que asimilemos de forma natural. Pero no podemos. ¿Qué se le dice a alguien que no va a volver a ver a su mamá? No hay nada que pueda uno hacer o decir para hacerle sentir mejor. ¿Cómo le explicas a alguien que "todo va a estar bien" cuando su papá acaba de morir? Y su papá era lo máximo para ella. Pues a esas preguntas me enfrento cada que fallece alguien cercano a una persona que yo aprecio. Hace unas semanas pude ver quebrarse a un amigo que jamás pensé que vería así. Pero es que no hay de otra. Hoy, me ha tocado ver a una mujer que estimo, llorar a su padre, desde el domingo lo ha llorado. Y sin embargo, al momento de estar con ella, mi capacidad cerebral se atrofia (más) y soy incapaz de pronunciar una sola palabra que pueda reconfortarla en algo. Y en el fondo, eso no importa, porque mi papel en estas historias se limita a un simple acompañante, el que camina cerca de donde transitan los estelares. El dolor es de ellos, y ellos lo viven, lo digieren y lo transforman en algo más (nunca he sabido en que se transforma el dolor). Y yo sólo quisiera poder ayudar. Pero no es fácil verlos sufrir, y permanecer a su lado únicamente.